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Dato: Lunes, 28 de julio de 2008. Hora: Muy, pero que muy temprano. Localidad: Barcelona, Aeropuerto del Prat.
Después de casi un año de esperar, hablar y desear, llegó el momento de hacer el viaje a Japón, con la familia Genbukan de España y Portugal. Allí estábamos, sin acabar de ser conscientes de que estábamos esperando el avión hacia París, para una vez allí tomar el vuelo Paris-Narita. Embarcamos, haciendo cola, pero curiosa y misteriosamente sin perdernos ni tener problemas. Nos despedimos de nuestros acompañantes y tomamos rumbo hacia el interior de la terminal A de Barcelona. Vamos hacia el “finger” de nuestro avión y al cabo de poco esperar entramos.
Llegamos a París, allí nos encontramos, a parte de con muchas personas desconocidas para nosotros pero que también pasaban controles y miraban tiendas como nosotros, con la gente procedente del vuelo de Valencia y de Portugal. Nos sentamos a hablar todos juntos, paseamos por el aeropuerto, vimos todas las tiendas que, por cierto, no eran muchas. Comimos algo, y fuimos a embarcar.
Dato: En el aeropuerto de Paris, estaba lleno de PlayStation III para jugar de forma gratuita mientras se esperaba la salida del avión.
Una vez dentro del avión, todos en sus sitios, avión despegado, nos sirven la comida. Al cabo de un buen rato de jugar a juegos de la pantallita del avión, ver alguna película, leer e incluso algunos dormir, llega un chivatazo de que hay “buffet” libre en la parte trasera del avión. Jose San y un servidor nos proponemos desplazarnos hacia la parte posterior para comer. La sorpresa: Joao estaba ya allí con Carlos San disfrutando de la comida. Nos unimos, hablamos e invitamos al resto de miembros a disfrutar de la comida. Tarde o temprano todos vinieron a comer algo, y todos acabamos comiendo la sopa de fideos caliente, que por cierto estaba buenísima.
Dato: Algunos llegaron a comerse entre 5 y 10 sopas de fideos calientes.
Después de unas horas allí, volvimos a nuestros asientos. Finalmente nos dieron el desayuno y llegamos a Japón temprano… Una vez llegados a Narita, bajamos del avión (algunos haciendo las primeras amistades japonesas) y fuimos a pasar los controles de aduana.
Dato: Allí aprendimos las primeras palabras en “japonés” aprendidas en suelo nipón: “no ni, no ni” (no need, no need).
Finalmente, y después de 16 horas de viaje, conocimos a nuestro Soke y a su hijo Shihan Kotaro. Para casi todos un momento de muchos nervios y de gran alegría. A destacar, la hospitalidad tanto de nuestro Soke como de Shihan Kotaro al venir a buscarnos al aeropuerto con autocar e incluso ayudarnos a cargar el equipaje en el mismo.
Una vez llegado al pueblo de Matsubushi, y todos instalados en los apartamentos, nuestro Soke nos dio un día y medio de descanso del viaje y adaptación al nuevo horario y para así poder conocer cómo y por dónde deberíamos movernos durante nuestro periodo en Japón.
A partir de aquí, los días fueron nuevas sensaciones, nuevas vivencias, nuevas formas de entrenar y sobre todo, repaso, repaso y repaso de nuestras técnicas anteriores. Convivencia con nuestros compañeros de Genbukan España, hacer bicicleta, ir de compras, reciclar, dormir… una infinidad de anécdotas que seguramente vuestros compañeros que hayan ido a Japón ya os habrán explicado.
Dato: En Japón, la mayoria del sushi lleva el wasabi dentro del arroz.
Finalizar el artículo con una frase que para mí resume el viaje a Japón:
Todos los sentimientos que nos llegaron entrenando en el Hombu dojo, la forma de vida, las sensaciones, las vivencias, etc, son únicos. No debes conformarte con que te lo explique un compañero…debes ir, ya que en esta vida, hay muchas cosas que no se pueden definir sólo con palabras y que se deben experimentar en la piel de uno mismo para poder ser entendidas.
Ireneu Rodríguez Angrill
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